Un terreno conquistado, una contienda abierta: las próximas elecciones en Serbia
¿Qué pasa cuando por un lado el gobierno tiene una alta concentración de poder incluso sobre los medios de comunicación y por el otro, la juventud se organiza de maneras novedosas para vencer el control gubernamental?
Esa es la pregunta que, para el caso de Serbia, cuatro académicos discutieron en el panel “A captured field, an Open’s Contest: Serbia’s Upcoming Elections” organizado por el Democracy Action Lab de la Universidad de Stanford a una semana de la realización de elecciones parlamentarias anticipadas el próximo 25 de octubre.
Las dificultades que la juventud serbia y la sociedad en general enfrentan, no son menores. De acuerdo con Raša Nedeljkov, del Center for Research, Transparency and Accountability de Serbia, el gobierno actual ha utilizado los recursos públicos para sus intereses de grupo, con un alto margen de impunidad y para lo cual ha cooptado a los medios de comunicación.
Además, se ha desarrollado una persecución contra los opositores al mismo tiempo que inició una campaña electoral anticipada, según la documentación en tiempo real que el CRTA ha hecho gracias al despliegue de decenas de observadores.
El objetivo para el gobierno de Aleksandar Vučić es claro: ganar las elecciones a cualquier costo incluso a partir de trasladar a votantes desde otras regiones para garantizar ganar el voto, como ocurrió en las elecciones de 2023.
Este escenario de obstaculización y persecución de la oposición ha ido acompañada de una estrategia de control de los medios de comunicación, según pudo explicar Dragana Žarkovič Obradovič, directora de la Balkan Investigative Reporting Network.
Y es que a los medios de comunicación independientes no se les permite desarrollar su trabajo con libertad y tranquilidad y son víctimas de presión, por ejemplo, a partir de que se les impide recibir financiamiento o publicidad. Para resistir a esta ofensiva gubernamental es necesario contar con instituciones fuertes que garanticen que la prensa tenga condiciones para ejercer la libertad de expresión.
Pero no todo está perdido. Para Gazela Pudar Draško el escenario es de optimismo sobre todo por el antecedente serbio de la intensa movilización de 2024 cuando miles de jóvenes de la Generación Z salieron a las calles para protestar contra la corrupción del gobierno de Aleksandar Vučić.
La crisis política de 2024 no ha quedado resuelta del todo y es por eso que la juventud hoy en día representa la posibilidad de echar abajo el régimen de Vučić: es una generación que cree firmemente que puede cambiar las cosas y que ya tiene experiencia de organización política.
Se trata de jóvenes que no necesitan líderes ni figuras individuales a las cuales seguir sino que más bien están ansiosos de contar con una comunidad y una colectividad que de verdad cristalice sus preocupaciones y angustias y las transforme en una acción democrática, garantía de los derechos que les han sido arrebatados.
