Celso Amorim advierte sobre la injerencia de Estados Unidos en la segunda vuelta de las elecciones
Un asesor de Lula afirma que Washington busca ampliar su dominio sobre América Latina y advierte sobre los riesgos relacionados con los minerales críticos, la inteligencia artificial y la defensa nacional.
El embajador Celso Amorim, asesor especial de la presidencia en asuntos internacionales, advirtió sobre el riesgo de que Estados Unidos pueda interferir en el proceso electoral de Brasil. Afirmó que la segunda vuelta presidencial del 25 de octubre tiene consecuencias que van mucho más allá de las fronteras de Brasil. En una entrevista con Tutaméia el viernes, el exministro de Relaciones Exteriores y Defensa habló sobre la presión de la administración Trump sobre América Latina, los desafíos que enfrenta la soberanía brasileña y la importancia de la independencia tecnológica y militar del país.

Amorim dijo que Brasil ocupa una posición estratégica en el equilibrio de poder mundial y que las decisiones políticas del país tienen repercusiones en todo el Sur Global y en las relaciones entre las principales potencias.
«Lo que suceda en Brasil tendrá una influencia en el equilibrio global», dijo.
El diplomático destacó que la soberanía brasileña depende de mantener diversas relaciones internacionales y evitar la dependencia de una sola potencia.
«En el complejo mundo en el que vivimos hoy, la soberanía no significa aislamiento. Significa tener relaciones con más de un país. Significa diversificar las relaciones. Significa no depender de una sola potencia en ningún sentido, ya sea económica, sociocultural o incluso militar en términos de defensa», dijo.
Amorim denuncia la presión que ejerce Washington sobre Brasil.
Ante la pregunta sobre posibles intentos de la administración Trump de interferir en las elecciones de Brasil, Amorim dijo que cree que la influencia de ciertos sectores políticos estadounidenses en el panorama político de Brasil es real.
Dijo que esta injerencia no necesita dirigirse directamente a los mecanismos de votación. Puede adoptar la forma de presión diplomática, económica y política, junto con el apoyo a los movimientos ideológicos brasileños.
El asesor presidencial citó los aranceles impuestos por los Estados Unidos, las restricciones diplomáticas y las iniciativas de sectores de la extrema derecha estadounidense como ejemplos de acciones que, en su opinión, van más allá de los límites de una relación bilateral equilibrada.
Amorim también se refirió a los informes sobre los intentos de enviar representantes estadounidenses a Brasil para inspeccionar el sistema electoral, calificando la idea de absurda.
Según la evaluación del diplomático, los documentos estratégicos de EE. UU. revelan la intención de reafirmar la hegemonía estadounidense sobre el hemisferio occidental. Afirmó que estas iniciativas deben analizarse en conjunto, y no como incidentes aislados.
Un diplomático advierte sobre el riesgo de una sumisión sin precedentes a los Estados Unidos.
Al hablar sobre las posiciones internacionales de la familia Bolsonaro, Amorim dijo que el acceso irrestricto de Estados Unidos a la información estratégica de Brasil representaría una ruptura profunda con la tradición diplomática del país.
El exministro de Asuntos Exteriores comparó la situación actual con la injerencia de Estados Unidos en el golpe militar de 1964, recordando el papel desempeñado por el entonces embajador, Lincoln Gordon, y los planes de Estados Unidos para proporcionar apoyo militar a los golpistas.
Amorim señaló que, incluso durante la dictadura militar, Brasil adoptó en ocasiones posiciones independientes de Washington, incluso en lo que respecta a la política nuclear, los asuntos marítimos y el reconocimiento de la independencia de Angola.
Para Amorim, el control sobre los recursos naturales y las tecnologías estratégicas es el punto central de las disputas internacionales actuales. Citó los minerales críticos y la inteligencia artificial como áreas en las que Brasil necesita preservar su propia capacidad de tomar decisiones.
Argumentó que la soberanía no es un concepto abstracto, sino algo directamente relacionado con el desarrollo económico y la calidad de vida de la población. Como ejemplo, señaló la creación de Petrobras y la importancia de que Brasil tenga su propia capacidad de producción de petróleo, especialmente durante los períodos de inestabilidad internacional.
China y la autonomía estratégica ocupan un lugar central.
Amorim también habló sobre la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China y lo que esto significa para Brasil.
Afirmó que la competencia entre las principales potencias puede generar oportunidades para los países que mantienen su autonomía a la hora de elegir sus socios comerciales y tecnológicos. El diplomático señaló que la expansión de los lazos económicos entre Brasil y China se debe, en parte, a la capacidad de China para ofrecer condiciones comerciales y de inversión competitivas.
Argumentó que Brasil debería mantener relaciones con varios socios, sin subordinar sus decisiones a los intereses de Washington o Pekín.
En cuanto a la tecnología, Amorim destacó la importancia de las soluciones que permitan a Brasil mantener el control sobre los sistemas que adquiere y realizar modificaciones de forma independiente. Como ejemplo, citó la elección de los aviones de combate Gripen durante su época en el Ministerio de Defensa, destacando el acceso a la tecnología y la capacidad de integrar sistemas de armas de fabricación brasileña que proporcionó esa decisión.
El exministro también abogó por sistemas de inteligencia artificial basados en estándares abiertos y sujetos a normas de gobernanza.
Comparación de los minerales críticos con la importancia histórica del petróleo.
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la necesidad de que Brasil establezca una estrategia nacional para los minerales críticos.
Amorim destacó la creación, por parte del gobierno de Lula, del Consejo Nacional de Minerales Estratégicos, y comparó su importancia histórica con la creación del Consejo Nacional del Petróleo décadas antes.
Según el diplomático, la capacidad de controlar la extracción y el uso de estos recursos será decisiva para el desarrollo industrial y tecnológico de Brasil. Subrayó que defender la soberanía mineral no significa detener las exportaciones ni rechazar la inversión extranjera. Significa garantizar que las necesidades nacionales se consideren una prioridad.
El asesor presidencial relacionó esta estrategia con la creciente importancia de los minerales en la producción de dispositivos electrónicos, sistemas de inteligencia artificial y tecnologías de defensa.
Amorim pide invertir en las Fuerzas Armadas y en la industria nacional.
Al hablar sobre la situación de las fuerzas armadas de Brasil, Amorim dijo que observa una creciente preocupación por la defensa del territorio brasileño y el desarrollo de las capacidades militares del país.
Se refirió al programa de submarinos propulsados por energía nuclear, al desarrollo de los aviones de combate Gripen y a la necesidad de ampliar el uso de drones y otros equipos modernos.
Reconoció que estos proyectos requieren una inversión considerable, pero enfatizó sus efectos en la creación de empleos cualificados y en el desarrollo tecnológico. Según Amorim, muchas de las tecnologías que se utilizan en la sociedad actual tienen su origen en la investigación y los proyectos militares.
Argumentó que el gasto en defensa debe entenderse como parte de una estrategia de desarrollo nacional más amplia, y no simplemente como un gasto militar. Según él, el objetivo debería ser garantizar que Brasil pueda proteger su autonomía y evitar cualquier forma de intervención extranjera.
Preocupación por la escalada militar global.
Amorim también expresó su preocupación por el aumento de los conflictos internacionales y la posibilidad de una confrontación más amplia entre las principales potencias.
Describió la guerra en Ucrania como un conflicto con implicaciones más amplias, que involucra a Rusia y a los miembros europeos de la OTAN. Reafirmó su oposición al uso de la fuerza, incluida la invasión rusa, pero argumentó que los conflictos deben entenderse dentro de su contexto geopolítico más amplio.
También recordó el papel de Brasil en las negociaciones sobre el programa nuclear de Irán durante la administración de Obama, y lo citó como un ejemplo de la importancia de la diplomacia y el diálogo.
Amorim expresó su preocupación por el hecho de que el lenguaje diplomático esté siendo reemplazado por amenazas de destrucción y acciones militares. En cuanto a América Latina, criticó las iniciativas de Estados Unidos que, según su opinión, corren el riesgo de convertir la lucha contra el crimen organizado en una justificación para la intervención militar.
El diplomático abogó por la cooperación internacional contra el tráfico de drogas, lo que incluye el intercambio de información de inteligencia y el apoyo financiero, siempre y cuando se respete la soberanía de los países involucrados.
Para resumir la relación entre la soberanía y las condiciones materiales de vida, Amorim dijo: «No se puede comer soberanía. Pero sin ella, terminarás comiendo cosas mucho peores».
Juventud, universidades y humanismo
Durante la entrevista, Amorim también destacó la importancia de la participación de los estudiantes en el debate político y en la configuración del futuro de Brasil.
El asesor presidencial dijo que las generaciones más jóvenes necesitan vivir en una sociedad que garantice la libertad cultural, el acceso al conocimiento y las oportunidades de desarrollo. Argumentó que las universidades brasileñas deberían ser centros de excelencia científica y tecnológica, pero también espacios para la educación humanística.
Para el diplomático, el desarrollo económico y tecnológico no puede separarse de la solidaridad y el respeto por la diversidad. Amorim también destacó que el fortalecimiento de la democracia depende de la participación ciudadana y de la capacidad de preservar la coexistencia entre diferentes grupos sociales.
Brasil debería mantener relaciones internacionales independientes.
Cuando le preguntaron sobre la posibilidad de que Estados Unidos no reconozca los resultados de las elecciones en Brasil, Amorim dijo que esa no es su principal preocupación.
Según sus declaraciones, la magnitud económica, territorial, demográfica y ambiental de Brasil dificulta que cualquier administración estadounidense ignore la importancia de las relaciones bilaterales. El diplomático afirmó que Trump tiene una faceta pragmática en su gestión política, aunque algunos sectores de su administración siguen más comprometidos con una visión ideológica de dominio sobre América Latina.
Amorim dijo que su mayor preocupación está relacionada con la posible injerencia indirecta en el debate público de Brasil, incluso a través de la difusión de información falsa.
Durante toda la entrevista, reiteró que la autonomía brasileña requiere relaciones internacionales diversificadas, un desarrollo tecnológico independiente y capacidad de defensa. El exministro de Asuntos Exteriores reiteró que Brasil debe buscar la cooperación con una serie de países, al tiempo que preserva su libertad para decidir sobre sus propios recursos, instituciones y futuro.
Este artículo apareció por primera vez en Brasil 247, fue traducido por Panamerican Dispatch con su consentimiento y se puede leer en su versión original en portugués aquí.
