Pagar por delitos que no cometieron bajo el nuevo régimen en El Salvador

Tenía 24 años cuando la puerta se abrió sin explicaciones. “Entraron y se lo llevaron… y hasta hoy no sabemos nada”, dice Idalia Esmeralda Mijango sobre el padre de su hijo, detenido en 2022. Desde entonces, el tiempo se mide en ausencia. Él trabajaba todos los días, en una comunidad donde —asegura— nunca hubo violencia. “Hay mucha gente inocente pagando algo que no cometió”, dice. Su petición no es política: es un ruego. Que alguien escuche. Que alguien devuelva. Que alguien tenga, al menos, un poco de corazón.